Y el Ingeniero sonrió…


29 de Noviembre.  Con una horrenda cerveza sin alcohol en la mano, desdoblé el impermeable.  El frio no era tanto, pero la lluvia molestaba en serio.  El Real Madrid sale a calentar y el abucheo es monumental.  El coro que cuenta la historia acerca de la descendencia de los cuatro portugueses fantásticos, empieza a ser estridente mientras parezco una mini carpa de circo azul y el gorro de pitufo me tapa la cara.  Prefiero la lluvia que dejar de ver un instante lo que sucede abajo. 20 minutos después, el señor de amarillo forma a los 22 y 97,000 personas presentes, crispan las manos.

Con un toque blanco, inicia el partido y le cae la noche al Madrid.  Veinte minutos de vaivén, donde las rotaciones y constantes movimientos de los pequeñitos, marean a todo un equipo que persigue sombras y llora desesperación, enfrentando una realidad que no estaba en el script; el arranque del Barcelona, era más perfecto de aquella noche en el Emirates contra el Arsenal de Arsene Wenger y 90 minutos después, la obra estaba terminada. El hierro candente de la “manita” quemó cualquier duda acerca de la capacidad de ejecución de uno de los mejores equipos que han pisado una cancha.  Y puesto esto en contexto, escribir de uno o dos futbolistas en particular, me parece una afrenta al trabajo en equipo que más que parecer un grupo de futbolistas, reflejan un grupo de artistas en medio de una compleja coreografía, pero la tentación de hacerlo es inevitable. 

Xavier Hernández Creus, el numero 6, es quizás, uno de los mejores medio campo que he visto en mi vida para ordenar un a un equipo, marcar los tiempos y encontrar las soluciones más simples a los problemas más complejos. Lo que hizo esa noche, resume perfectamente la forma como vé el futbol.  Tres veces limpió y distribuyó juego después de hacer un giro de 360 grados con el balón no importando que los talones ya le avisaron, que su carrera ya tiene límites en el tiempo.   Y el otro.  El 10.  No hay que decir más que algún día, como lo leí en un tweet, después de regatear a todo el equipo contrario, se va a subir a la tribuna, se llevará por encima a varios espectadores y terminara mareando al perro policía en la calle.  Una cosa salvaje.

Pero lo más interesante, es en el otro lado.  José Mario Dos Santos Mourinho Félix o mejor conocido como Mou, se equivocó: Al momento del arranque, un 4-3-3 se dibujaba en el Madrid, pero después se modificó a un 4-2-4 que prácticamente partió y orillo al Madrid a una muerte, dolorosa y lenta.  Cuando reaccionó viendo los apuntes en su libretita, hizo que Özil saliera a medio tiempo por causa de mareos y vómitos provocados por los pequeñitos e incluyo a Lass para taponar la hemorragia que su planteamiento ofensivo había causado, pero ya era muy tarde, pues los elfos bailaban enfebrecidos  montados en una lujuria desenfrenada por infligir más castigo.  El quedarse en el banquillo, sumido en sus chicles, evidenciaba que el castigo había sido demasiado mientras ignoraba las atentas solicitudes de la audiencia para que se dirigiera al teatro o al menos, saliera del banquillo a saludar. 

Pero cuidado, Mou y su Madrid están muy lejos de estar acabados. Si Barak Obama inmortalizó la frase de  “Yes, we can”, el portugués la ha venido usando desde hace muchos años haciendo de jugadores buenos o del montón, unos protagonistas de las mejores noches de futbol en Portugal, Inglaterra o Italia y hace un año, para mejor ejemplo, el Santiago Bernabéu con su Inter.  Mejor motivador y extremadamente capaz estratega, el luso los tendrá de regreso en poco tiempo.  Mal hará Guardiola y los elfos mágicos en creer en los cantos de sirena en los que se han vuelto los panfletos periodísticos de Barcelona, que al igual que los de la meseta, venden ejemplares con el inútil aplauso al equipo de sus amores y el constante cobarde ataque al rival, sin importar la palabra objetividad.  El Madrid en el Santiago Bernabéu será otro y si alguien tiene duda, aún con las bajas de su defensa, verán lo que sucede contra un buen equipo Valenciano el sábado.  Lo que creo que si aprendió y de memoria, es que con las bestias, no se juega y menos usando ataques actorales que en ocasiones empañan lo que es una gran trayectoria profesional.

Más allá de lo sucedido en esa noche del lunes, la realidad sigue siendo la misma en la casa Blanca.  Mourinho vino a trabajar por títulos, no a dirigir un proyecto deportivo y es ahí, donde desde hace ya años, el Real Madrid tiene un impresionante boquete. Su cantera, es prácticamente inexistente y su modelo insostenible financieramente a largo plazo. Florentino es el gran perdedor de la noche y mientras reflexiono esto, bajando las escaleras de la puerta 57 boca 334, me imagino a un Ingeniero que pasea por la calle de Larios en Málaga sonriendo discretamente con los pensamientos llenos de razón y orgullo.  Cosas que pasan en el futbol.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s