Minuto 67

Existen pocas cosas que ayudan más a un ser humano a ser mejor y a no repetir los errores, que la crítica y la autocritica.   Ponerse bajo el propio fuego de la conciencia y la reflexión de lo actuado, hace que veamos que es bueno, que es malo y que es correcto.   Dicho esto, siempre me han gustado las ruedas de prensa de Guardiola: siempre mesurado, con un buen manejo de tablas en cuanto a torear embestidas fuera de lugar y muy con los pies en la tierra.  En esta ocasión y terminando el partido contra los Gunners, permítanme decirlo, pensé que Mourinho estaba hablando; literal, cito sus palabras:

No sé en qué nos hemos equivocado. Si analizamos el resultado, es malo. Creo que hemos jugado mejor que el año pasado, con muchas ocasiones de gol, después les hemos controlado, hemos jugado ante un gran equipo y nos prepararemos para la vuelta”

“Las decisiones arbitrales también, todo influye. En fútbol pasan estas cosas. Tenemos que superarlo

“Permitidme que tenga fe en estos jugadores. Lo han demostrado demasiadas veces, durante demasiado tiempo, como para no hacerlo

A partir del minuto 46, es fácil comprobar que el Arsenal y Wenger salieron a buscar el balón desesperadamente después de la danza de los primeros 45´ y como ejemplo claro, fue que Fábregas crispaba los puños y pegaba gritos de ánimo a los suyos;  la balanza del control del partido estaba nivelándose después de un extraordinario primer tiempo culé que quedó muy corto en el marcador por diversas razones.  Y hasta el minuto 66, aún cuando el “controlable” empuje del Arsenal inquietaba al FC Barcelona pero no conseguía su cometido, las cosas iban bien.   El anuncio del cambio de Villa por Keita a la par de la manifiesta intención de agredir de Arsene, sacando a Song por Arshavin, me dejo helado;  Dicen los que saben, que cuando pierdes la iniciativa, pierdes la mitad de la partida y en los siguientes minutos, el resultado fue más que inevitable.

Lo que realmente me deja intranquilo, fueron las palabras de Pep.   Creo que desde mi muy particular óptica, existieron errores tácticos en la segunda parte, que sobra decir que son muy fáciles de anotar cuando el partido terminó y en el fragor de un partido de esa intensidad, cualquiera es proclive a cometerlos, pero de ahí a no saber en dónde fueron los errores y de quien, con el encuentro terminado, me parece que viola la primera regla de buscar la razón principal de una derrota.   Los árbitros serán siempre los árbitros y su dura labor e inexistentes herramientas de trabajo para ayudarlos en su toma de decisiones en ocasiones beneficia y como hoy, perjudica, pero es algo implícito en el juego.  Tomarlos como rehenes de la excusa, es una salida muy cómoda cuando existieron razones más de peso que la anulación de un gol.

Escrito esto, siempre me he declarado un admirador del trabajo de Pep.  Mucha de la grandeza de este equipo ha sido su culpa y el extraordinario trabajo que ha hecho desde que tiene a su cargo a este gran equipo.  Considero que un partido, dirigido como lo haya dirigido, es parte del camino andado y nunca manchará su intachable record, pero lo que debería reflexionar para no tropezar mañana con la misma piedra, es que la decisión en el minuto 67 fue de Josep Guardiola y de nadie más.

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